viernes, 3 de julio de 2009

Y era París...

...Te raconter surtout les carambars d'antan et les cocos bohères
Et les vrais roudoudous qui nous coupaient les lèvres
Et nous niquaient les dents
Et les mistrals gagnants...

PARIS AT NIGHT

Tres fósforos de uno en uno encendidos en la noche
El primero para ver tu rostro todo
El segundo para ver tus ojos
El último para ver tu boca
Y la completa oscuridad para recordarme todo eso
Al estrecharte en mis brazos.

J. Prevert.

Madrugada, dos segundos despues...

El café todavía esperaba, intacto y vírgen de mis labios.

Fue un amanecer hermoso

Todo ayudó a que esa madrugada, cuando casi se cantaban las seis, el café esperara abandonado en una mesa de la hostería. En tanto, incorpórea, me dejé querer por la brisa, la soledad y el mar que se mecía sólo para que disfrutara de algunos instantes únicos antes de todo comenzara a ser recuerdo.
Y era Pinamar.

Con los ojos del turista...

Sabemos que para un argentino/a (no hagamos cuestión de géneros) es muy difícil "turistear" hasta dentro del propio terruño. Pero como decía mi santa abuela, que no habrá sido tan santa habida cuenta que lanzó ocho vástagos al mundo -¿o sí?-, todo depende del cristal con que se mire y luego, "a grandes males, grandes remedios". Por tanto: no tenemos un peso, dólar, euro, yen, o lo que se necesite para abordar un avión, tren o micro; pues entonces nos calzamos ojos de turista y recorremos la ciudad cual si fuera la primera vez que la miramos.
Eso hice un par de días atrás, y me he llevado hermosas sorpresas. A saber: las cúpulas de los viejos edificios (se recomienda llevar Atomo desinflamante para el dolor de cuello que seguro te va quedar instalado); los bares y bodegones de San Telmo, las iglesias de la época de la colonia, los museos con entrada gratuita -o que cuesten pocos pesos-, las casonas aristocráticas que tantos barrios todavía cobijan, y los secretos de tanto pasaje que espera en este Buenos Aires loco, y maravilloso que nos tocó en la repartija.
Hasta luego!

Ultimo deseo

Hace ya tanto tiempo que te adoro,
dieciocho años atrás son muchos días...
Eres de color rosa, yo soy pálido;
yo soy invierno y tú la primavera...

No sé cómo fui a dar con ese papel que apenas hace unos días cumplió... veinticinco años! Y dónde estarás pálido invierno? Yo tampoco soy color de rosa en estos días. A bientôt!

Por favor, prestáme un par de ojos...

Viaja hoy en digna combi de manera indigna. A saber: apretada por señores corpulentos, señoras entradas en años y en carnes sosas, señoritas revoleadoras de carteras gigantescas (ninguna profesión insinuada, líbreme el Señor!) cuando un ser humano bello y gentil estimó pertinente bajarse en la siguiente esquina. El asunto fue que el kía de marras no tenía etiqueta y no logré descubrir si debía responder "no es nada señor, señorita, señora, jovencito..." cuando me rozó con su carterón al viento. No discrimino y comprendo lo que se me plante, pero no puedo negar que me joden los androides en esta terra mía; solar que supo ser querencia de hombres que dejaban que se les piantara la mina y el lagrimón, pero no eran menos hombres... Lo que me hace peregrinar a Lujan y rogar: MACHOS CON GOMINA VUELVAN POR FAVOR!!!!!!! Les cocinamos, les cebamos el matecito con peperina, les bancamos el futbol domingo y el asado con gomías, pero por lo menos sabremos que no van a quitarnos las cremas y el perfume.

O presténme un par de ojos porque los míos ya no distinguen chicha de limonada.

Saludos!